jueves 17 de agosto del 2017

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Centro de encaste ovino de Chillán Viejo apunta a mejoramiento genético

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  • Iniciativa creada hace cinco años ha logrado aumentar la productividad del ganado de pequeños productores con buena genética.
Un esfuerzo asociativo que suma cinco años de funcionamiento ha permitido a un grupo de pequeños ganaderos de Chillán Viejo acceder a mejor genética para la reproducción de sus corderos.
 
Se trata del centro de encaste ovino ubicado en Rucapequén, creado por el Comité Ovino Bernardo O’Higgins, que surgió al alero del Prodesal Indap de la Municipalidad de Chillán Viejo en 2006.
 
Juan Quinteros Candia es presidente del mencionado comité, que reúne a 20 pequeños productores, y en su predio ubicado en Rucapequén facilitó un espacio para la instalación del centro de encaste, creado con aportes de Innova Bío Bío y de Indap, luego que en 2009 se adjudicaran los primeros recursos para concretar el proyecto.
 
“Yo he sido agricultor y ganadero toda mi vida, tengo viñas, yeguas y corderos, pero me integré al comité en 2008, dos años después de su creación, y a poco andar fui elegido presidente, así es que empezamos a trabajar en proyectos para mejorar la raza y en ese contexto fue que decidimos implementar, con la ayuda del Prodesal Indap de Chillán Viejo, el centro de encaste”, explicó Quinteros, quien posee un predio de 26 hectáreas en Rucapequén.
 
“Gracias a este proyecto, todos hemos crecido. Yo empecé con 15 ovejas, y ahora tengo 60. El Comité, cuando se creó, tenía 28 socios, pero varios han crecido bastante, y han salido de la agrupación, por eso ahora quedamos 20. El objetivo principal del comité es apoyar a los más pequeños, y eso ha quedado demostrado con el funcionamiento del centro de encaste, que este año recibió 100 ovejas para ser cruzadas”, sostuvo el dirigente.
 
Recordó que al inicio costó un poco, principalmente en el acceso a financiamiento.
 
“Este centro nació de una inquietud del Indap en 2008, en esa época trabajaba con nosotros el veterinario Víctor Fuentes, quien nos propuso la idea de postular el proyecto al financiamiento de Innova Bío Bío, porque era claramente una innovación, y lo hicimos en 2009. Si bien el proyecto fue bien evaluado, no pudimos ganar los $10 millones, y solo nos entregaron un millón de pesos. Pero igual hicimos rendir la plata, pues con eso construimos un corral, los bebederos y comederos, y se compraron dos carneros (ovino macho)”, añadió.
 
Pero eso no fue todo, pues al año siguiente postularon a un concurso del Indap (Programa de Desarrollo de Inversiones, PDI), donde obtuvieron recursos para mejorar la implementación del centro de encaste.
 
Consultado respecto de la mantención, explicó que se financia con aportes de los socios, pero principalmente con recursos del Prodesal Indap, que entrega asesoría técnica, medicamentos y alimentación.
 
Mejoramiento genético
El objetivo principal de este esfuerzo apunta a mejorar la calidad de la masa ganadera ovina de estos productores, que suma cerca de 800 ovejas distribuidas en predios de distintas zonas de Chillán Viejo, como Los Colihues, El Quillay, Maule, Rucapequén, Llollinco, Quilmo, Las Lajuelas y Larqui.
 
Es por ello que poco a poco han ido adquiriendo borregas (ovejas jóvenes) y carneros de raza Suffolk Down, cuya ventaja principal es su buen rendimiento cárnico y su baja concentración de grasa.
 
Pese al mejoramiento constante que han logrado estos últimos cinco años, ello no se traduce en mejores precios a la hora de vender los corderos en la feria: “Esta raza no es de mucha lana, además, ese mercado no es atractivo, hoy no hay poderes compradores; en la feria los únicos compradores de corderos vivos son los carniceros de la región, por lo tanto, se faenan y se destinan al mercado interno; se pagan cerca de $1.200 por kilo de cordero vivo.
 
Lo que ayudaría a mejorar los precios sería apostar por los mercados externos, pero sin una faenadora y exportadora en la zona, ello es imposible, era distinto cuando estaba Carnes Ñuble”.
 
Funcionamiento
Antes de ser enviadas al centro de encaste, las ovejas son examinadas por la veterinaria para determinar si están aptas para ser cubiertas. Para ello, a partir de este año se les realiza una ecografía, que permite detectar a aquellas que ya están preñadas.
 
Luego se seleccionan pequeños grupos por productor y se envían al centro, donde son monitoreadas permanentemente. Cuando quedan preñadas, se envían de vuelta a su predio de origen, y a las rezagadas, en tanto, se les inyecta un inductor del celo.
 
Por capacidad del centro y porque solo cuentan con dos carneros, el número de ovejas es limitado, sin embargo, uno de los proyectos del comité es ampliar esa capacidad y adquirir más carneros.
 
Según adelantó Quinteros, entre los proyectos que se quieren postular a financiamiento también destacan la adquisición de una romana, para hacer el seguimiento de las ovejas, y la compra de un ecógrafo, pues el que se ocupó este año es arrendado.