jueves 15 de noviembre del 2018

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Los cinco puentes históricos de Ñuble que luchan por no desaparecer

Por ellos pasaron trenes, autos y personas. Muchos de ellos aún sobreviven y prestan su humilde servicio a pesar que el paso de los años los ha deteriorado. LA DISCUSIÓN recoge en este trabajo cinco puentes emblemáticos enclavados en distintos sitos de la Provincia de Ñuble.
Algunos han sido catalogados como Monumentos Nacionales y otros, más olvidados, esperan ser redescubiertos como el Puente Esperanza, que sirvió como único medio de transporte para llegar a las Termas de Chillán y que incluso fue utilizado por algunos Presidentes de la República.
Otro caso es el Puente Confluencia, el que a pesar de su estado avanzado de edad, tuvo una segunda oportunidad luego del terremoto del 27 de febrero del 2010.
Todos y cada uno recogen una historia que es difícil de olvidar y entregan parajes que, debido a la modernidad y nuevos caminos, no se aprecian en su dimensión total.
En la Provincia de Ñuble los  hay de madera, metal y cemento, materiales que insisten en recordar que la ingeniería de la época no se equivocó.

El ramal que llegó a las Termas de Chillán
Su acceso no es el más fácil, pues sólo se llega a él bajando un cerro y caminando unos cuantos metros por el borde del río. El Puente Esperanza se encuentra enclavado en el sector Los Pellines sobre el Río Chillán. Tiene diez metros de altura y sirvió por más de cinco décadas a los turistas y trabajadores que debían viajar entre los cerros cordilleranos. A pesar de su difícil acceso y de la escasa publicidad que tiene como hito histórico, el puente permanece incólume demostrando que la ingeniería de aquella época no se equivocó.
El alcalde de Pinto, Fernando Chávez, reconoce que el municipio está desde hace algún tiempo recabando toda la información posible respecto del puente con el fin de entablar acciones que permitan su protección. “Queremos que sea un hito patrimonial por toda la historia que contienen sus fierros. Aún no tenemos mayores novedades al respecto, pero queremos incluso realizar una alianza con el municipio de Coihueco para unirnos y ser tomados en cuenta ante las autoridades a cargo. El puente se emplaza justo en donde queremos que esté el Embalse La Esperanza y lejos de perjudicarlo, lo potenciará. Ese es uno de los proyectos que tenemos en mente”, precisó.
Su breve, pero útil historia
En 1888 el Ministerio de Obras Públicas comenzó a realizar los estudios correspondientes y las obras se fueron entregando pausadamente. En 1910 llegó a Coihueco y a Esperanza en 1916. Cesó su función en 1957 y en sus vagones alcanzaron a viajar tres Presidentes de la República. Se trata de Carlos Ibáñez del Campo, Arturo Alessandri y Gabriel González Videla. Otro hito histórico es que el Puente Esperanza resistió incólume nada menos que los terremotos de 1939, 1960 y 2010, lo que lo convierte en uno de los hitos de ingeniería más importantes de la Provincia de Ñuble. El paso del tiempo no lo ha deteriorado del todo y permanece como mudo testigo de una época en que el transporte se convirtió en todo un desafío para los ingenieros nacionales y extranjeros que participaron en su construcción.   

El puente viejo sobre el Río Itata
Esta infraestructura fue construida en 1914, luego de la destrucción del primer paso sobre el caudal en 1898 y que mantuvo a Coelemu aislado por casi 16 años. Sus pilares son de acero y cemento, tiene 12 metros de alto y 1.250 metros de largo.
Durante sus primeros años de vida logró unir a Coelemu con otras comunas como Quirihue, Portezuelo, Trehuaco, Cobquecura, Tomé y Cauquenes. Por él transitaban personas y carretas con productos provenientes desde otras zonas, por lo que el barrio a sus pies se convirtió en el principal polo comercial del sector.
Por su gran utilidad a comienzos de siglo y por su belleza arquitectónica, fue declarado Monumento Histórico Nacional mediante decreto del 13 de septiembre de 1993 del Consejo de Monumentos Nacionales.  
una nueva prueba
El terremoto del 27 de febrero lo puso de nuevo en la discusión. El mismo equipo del consejo que vino a la ciudad a examinar los restos del fresco de Xavier Guerrero en la Escuela México, se dirigió hasta Coelemu y Trehuaco para comprobar en terreno el estado de este puente.
La sorpresa fue mayúscula, dicen en las comunas que lo comparten. Fuera del maltrato propio del tiempo, el clima y algunos incendios intencionales y naturales, el Puente Viejo sobre el Río Itata resistió incólume su cuarto terremoto, a diferencia de su compañero, muchos años más nuevo, que cedió irremediablemente separando nuevamente a las comunas por varias semanas.
El Puente Viejo fue declarado Monumento Histórico Nacional por decreto supremo firmado por el ex Presidente Patricio Aylwin  por el relevante papel que cumplió como alternativa a la red ferroviaria entre Chillán y Tomé, otro conocido y recordado ramal para los chillanejos.
Lamentablemente cesó sus funciones en 1985, desatando una ola de críticas en la época.  

El puente de Confluencia y su segunda chance
Es el viaducto de madera más largo de Chile con poco más de 500 metros y 80 años de historia. Los habitantes de sus alrededores dieron hace un tiempo una dura batalla para que el Ministerio de Obras Públicas destinara los recursos que permitieran su recuperación luego del terremoto del 27 de febrero del 2010, hecho que finalmente ocurrió, a pesar que el puente presentaba problemas desde antes del megasismo.
Bajo el Puente de Confluencia se unen los ríos Itata y Ñuble, por eso recibió aquel nombre. Fue construido en la década de los treinta con el fin de unir las localidades de Portezuelo y Ránquil, entre otras aledañas al mismo sector. Fue por años, y hasta hoy, una de las conexiones más importantes de la Provincia de Ñuble. En esa área se libró el primer enfrentamiento de la Guerra de Arauco, entre mapuches y españoles, en la batalla de Reinohuelen (1536).
la historia detrás de las maderas
José Becerra de la Hoz es quien más conoce de puentes de madera gracias al trabajo que desempeñó en Vialidad por más de 40 años y por el cual fue homenajeado el año pasado en la Municipalidad de Chillán.
Por esta razón, el Puente Confluencia no es desconocido para él puesto que debió varias veces intervenirlo para que no se estropeara con el paso del tiempo.
“Me tocó intervenirlo en la década de los sesenta, en donde se realizó una profunda reestructuración para evitar los deterioros obvios de estructuras como ésta”, cuenta evocando sus días en Vialidad y en lo que fue la intervención más grande que tuvo hasta ahora, cuando debió ser restaurado a causa de los estragos que dejó a su paso el 27/F.
Los trabajos de conservación y reparación se enfocaron en lograr mantener la identidad del  puente construido durante la década del treinta, restaurándolo totalmente en madera, su material original.

El ferroviario Puente Ñuble
Este puente es un viaducto del antiguo ferrocarril que unía a las localidades de Curicó y Chillán. Actualmente es parte de la vía troncal de la Red Sur de la Empresa de Ferrocarriles del Estado. El actual viaducto data de 1924 como una remodelación en la cual se añadieron refuerzos en arco a la antigua estructura fabricada por la empresa Lever, Murphy & Co. de Caleta Abarca, Viña del Mar, a fines del siglo XIX. Tiene una longitud de 500 metros divididos en 10 tramos.
Al igual que los demás puentes que registra la provincia, ha soportado tres grandes terremotos, incluyendo el último del 2010. Se encuentra emplazado sobre el río del mismo nombre y está al lado del puente nuevo sobre el mismo río.
El año 2006 fue sometido a reparaciones debido a un pequeño accidente de un tren de carga que descarriló.
Los trabajos implicaron una inversión total de $180 millones y comprendieron la reparación de las vigas principales de los tramos I y II del puente, y la reconstrucción de las vigas longitudinales (longuerinas) y transversales del tramo III. Asimismo, se adelantaron obras de mejoramiento de la vía férrea del puente. En total se repararon casi 150 metros. Todo esto permitió que enfrentara de mejor forma el último terremoto que vivió la zona.

Ñipas quiere ser monumento histórico
El cemento no quiso ceder ante los embates del terremoto del 27 de febrero del 2010 y el Puente de Ñipas continúa atendiendo a una localidad entera que ve con buenos ojos la iniciativa del diputado Jorge Sabag tendiente a solicitar que se declare Monumento Histórico, tal como lo explicó hace algunas semanas.
El viaducto está ubicado en el límite de las comunas de Ránquil y Portezuelo, permitiendo el paso de cientos de vehículos diariamente. Tiene una extensión de casi 800 metros y cuenta con sólo una vía, pero con dos descansos intermedios que permiten ceder el paso cuando más de un auto ingresa al puente en sentido contrario.
El puente data de 1923 y ha resistido los tres más grandes terremotos de 1939, 1960 y 2010. Sin embargo, también presenta algunos daños debido al paso del tiempo y los embates de la naturaleza.
El alcalde de Portezuelo, Modesto Sepúlveda, dijo en marzo que la suma para volver a edificarlo asciende a los 20 mil millones de pesos, según un estudio de Vialidad. Monto que no sería asignado para esto debido a que no es prioritaria la reposición por parte de la dirección regional de Vialidad. “El puente en sí no es tan caro, lo que encarece el proyecto son los accesos que hay que hacer en el sector de Ñipas principalmente”, dijo Sepúlveda.