sábado 25 de marzo del 2017

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Sonia Jungjohann: “Mi abuelo no le dejó esos terrenos a las empresas”

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Tal vez la gran empatía que despierta entre los chillanejos la crítica por la ausencia de espacios públicos, de parques y espacios naturales, llevó a los lectores de LA DISCUSIÓN a dejar en primer lugar de los más votados en la categoría Ciudad a Sonia Jungjohann Ribbeck, en el marco de la elección de los personajes del año 2014.

Esta chillaneja es bisnieta de Juan Schleyer, el colono alemán de quien deriva el nombre de la avenida ubicada al sur de la ciudad, la que se ganó el cariño de sus coterráneos luego que encabezara un movimiento ciudadano que pretende hacer cumplir el propósito de su bisabuelo, cuando decidió regalarle a la ciudad esas nueve hectáreas sobre las que hoy se erigen la Medialuna, la calle Palermo, la Remodelación Schleyer y el nuevo hito urbanístico local, el estadio Nelson Oyarzún Arenas, entre otros sectores residenciales.

“Pero mi abuelo fue claro en dejar los terrenos para que se les transformara en parques públicos, y por el contrario, lo que hoy vemos son más y más empresas constructoras haciendo proyectos privados, lo que me resulta un descriterio imperdonable”, dice con el énfasis y la energía que caracteriza a quienes con orgullo conservan las tradiciones alemanas en tierras lejanas a la vieja Europa.

Sonia nació en Chillán Viejo, en el sector de Los Colihues, y estudió en la Institución de las Monjas Alemanas. Se mantuvo siempre ligada a los colonos y descendientes.

“Desde que tuve conciencia de lo que se me hablaba, siempre oía en mi casa y entre mis familiares sobre dos grandes temas. El primero, era la Guerra Mundial, un tema terrible que involucró directamente a la hermana mayor de mi padre; y el segundo gran tema eran los terrenos que mi abuelo le había dejado a Chillán”, reconoce esta sicóloga, hoy radicada en Santiago.

Sobre el primero de ellos, resume que vivió entre los crudos relatos de quienes debieron arrancar de Berlín y de la elección de algunos de sus parientes para tomar rumbo a México, y “el lado de mis abuelos que se vinieron a Sudamérica a buscar fortuna, porque a eso vinieron. La verdad es que soy de una familia de empresarios, de hecho mi bisabuela era hija de banqueros y sé que por ese lado les llegó mucho ingreso”, explica Sonia, quien además destaca el espíritu esforzado de su abuelo con dos de sus frases favoritas: “Conquistaré hasta donde mis ojos puedan mirar” y “que no me pille en la cama el sol de la mañana”.

Carta a la presidenta

Sobre los terrenos de Chillán ya hay un precedente -planteado por la familia como otro acto de generosidad- y es lo que hoy se conoce como el pueblo de Freire, en La Araucanía.

Juan Schleyer también donó esos terrenos para la comunidad, que más tarde lo convirtió en un pueblo, sin omitir que tuvo más de un problema con los mapuches.

“Y fue con ese mismo espíritu que él hizo entrega de estos terrenos a la ciudad. Hoy, que veo que el acuerdo no se ha respetado por parte de la municipalidad, es que logro entender que allá ni el alcalde ni nadie tiene una respuesta, por lo que ahora se la estoy exigiendo al Estado”, asegura.

La estrategia, entonces, fue enviarle una carta a la Presidenta Michelle Bachelet, en la que se le explica la situación del no cumplimiento contractual que afecta al sector chillanejo. Pero más allá de exigir la devolución del mismo a través de un cauce legal, lo que se espera es conseguir recursos del Estado para poder comprar parte del terreno y cumplir con el sueño de Juan Schleyer de generarle un gran pulmón verde a la ciudad, en el que los vecinos puedan encontrarse y compartir en un espacio natural.

“Yo le mandé un mensaje al senador Felipe Harboe, pidiéndole que me reciba para poder conversar al respecto. Al menos me respondió que sí, que era posible juntarnos a conversar”, adelanta Sonia.

La bisnieta de Juan Schleyer no deja atrás el tema sin antes hacer una advertencia sutil. “Nosotros, como familia, si quisiéramos podríamos hacer valer nuestros derechos por la vía legal y obligar al municipio que nos devuelvan todos esos terrenos, solo por no haber cumplido con el contrato, pero no queremos tomar ese camino. Necesitamos, sin embargo, dejar muy en claro que no estamos de acuerdo y nos vamos a oponer que se siga entregando espacios a las empresas constructoras para que monten sus proyectos allí”.

“Algún día llegara uno diferente”

Desde hace un tiempo, Sonia se integró a un taller de literatura con el propósito de documentar la historia de su familia desde Alemania a Chile, en el que pretende plasmar, entre otros episodios, lo visionario que fue su bisabuelo.

Las nuevas competencias le permitieron también redactar un dossier en el que agrega documentos oficiales con los acuerdos que contrajo el municipio con Juan Schleyer, respecto a los terrenos entregados.

La lucha llegó a La Moneda, recolectó firmas en el Paseo Arauco, cuenta con una página en Facebook y con el apoyo casi total de la ciudadanía. Todo esto no puede sino redundar en un inconfundible optimismo.

“Es que no puede darse esta aberración toda la vida, el descriterio no puede ser eterno en esta vida. Tengo la genuina esperanza en que ver el día en que llegue uno diferente, uno con una neurona más para que haga lo que realmente se debe hacer con esos terrenos por el bien de toda la ciudad”, remata la chillaneja más votada por sus coterráneos en la página web de LA DISCUSIÓN.