jueves 15 de noviembre del 2018

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La especial y única distribución de las plazas tuvo su origen en el temor a los terremotos

 

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  • La Plaza de Armas fue el nodo en los planos urbanos de las cuatro ciudades. En Chillán Nuevo (1835) se llamó “Plaza de la Independencia”. Luego fueron instalados terraplenes, calzadas, empedramiento de calles, iluminación (1857), pila de agua (1860), faroles a parafina (1865) e Iglesia Matriz (1872).

La especial configuración urbana de Chillán, con cuatro plazas equidistantes de la central y núcleo de la ciudad, tuvo su origen en el temor a que la ciudad volviera a sufrir un gran terremoto.


El arquitecto Rodrigo García rescató un documento de 1835, posterior al sismo que asoló a la naciente urbe emplazada en aquella época en lo que es hoy Chillán Viejo.


Tras el terremoto, se determinó que la ciudad debía ser trasladada a su ubicación actual y para ello fueron contratados los servicios del  ingeniero francés Carlos Lozier.


En el documento histórico se lee que el Presidente de la época, Joaquín Prieto, ordena la reconstrucción de la ciudad siendo gobernador de la zona José María del Canto.


Lozier presenta finalmente el año 1836 un proyecto urbanístico que responde a modelos geométrico matemáticos. El damero o cuadrícula planteado como fórmula para la reconstrucción incluía, precisa García, calles anchas para permitir el escape en caso de un nuevo sismo.


Además, las plazas debían estar ubicadas en sectores de alguna manera estratégicos para que permitieran albergar a las personas que sufrieran problemas tras movimientos telúricos.


De esta manera, el temor, el miedo a sufrir nuevamente consecuencias nefastas de fenómenos de la naturaleza habrían llevado a configurar el especial trazado de las plazas de la ciudad.


Adicionalmente, se indicaba en el decreto de la época que cada plaza debía tener asociada una iglesia, cosa que efectivamente se puede observar en la actualidad, incluso en la Plazoleta del Mercado o La Merced, que fue destinada a albergar la feria local, pero que fue concebida como las otras tres.


Concepción española
Las plazas responden a una concepción urbanística española donde se le daba una relevancia especial a los espacios verdes en el medio de la urbe.


Ninguna de las plazas que existen en el centro han sido siempre como se ven en la actualidad, pues han sufrido una serie de modificaciones con el correr del tiempo.


La principal fue siempre el centro urbano y en el pasado paseo obligado para la comunidad local. Además estaba ligada al poder político y religioso, contando con la antigua Intendencia y una Catedral de corte Románico, destrozada por el terremoto del año 1939.

Tras el sismo de ese año, prácticamente todas las plazas de la capital provincial fueron ocupadas como sitios para atender a los heridos y para hospitales de campaña. Así, el miedo de 1835, y el fin último de esos espacios, se cumplió cabalmente.


La Plaza de Armas de Chillán, al igual que muchas del sur del país, fue con el tiempo engalanada con elementos obtenidos tras la Guerra del Pacífico, como la imagen de Afrodita ubicada frente a la Municipalidad de Chillán y traída desde Lima, Perú.


En tanto, la Plaza San Francisco, o Pedro Lagos, tuvo asociada antiguamente una pista para carreras de bicicletas, deporte fomentado por la comunidad italiana especialmente.


La Plaza Héroes de Iquique (Santo Domingo) era utilizada como un parque urbano de gran connotación, pues incluía una pequeña laguna, donde incluso se desarrollaban paseos en bote.


Y la Plaza La Victoria, al estar frente a la Escuela Normal y frente a la Iglesia San Vicente, era ocupada de preferencia por los estudiantes y fieles que concurrían al recinto religioso.


Con el correr del tiempo se fue estandarizando el uso de las plazas, de tal manera que fueron arborizadas, se instalaron piletas, paseos en su interior, mejor iluminación y mobiliario urbano.


Explica el historiador Marco Aurelio Reyes que las plazas “ya han perdido el uso y la importancia que tenían en el pasado y en la actualidad incluso son usadas para fines completamente contradictorios al inicial y han sido incluso tomadas por la delincuencia y prostitución durante las noches y durante el día por cimarreros”.


El alcalde Sergio Zarzar revela que existen planes concretos para mejorar la calidad de las plazas públicas mediante intervenciones de diverso tipo y adecuadas a la estética que presentan cada una en la actualidad. La intervención mayor debiera ser en la Plaza de Armas, para lo cual existe incluso un diseño y un proyecto concreto que debiera ejecutarse cuando se consigan recursos externos.

Se trata de generar un barrio cívico que mejore el interior y conecte a la plaza en un mismo plano con la Catedral, Edificios Públicos, municipio y el Teatro. Además, debe tener estacionamientos subterráneos.