jueves 15 de noviembre del 2018

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La historia tras los memoriales a los detenidos desaparecidos de Chillán

 
  • Integrantes del programa de atención integral en salud y derechos humanos recorrieron los lugares que quedaron marcados con fuego tras el golpe militar.
 
Un recorrido por los cuatro memoriales más importantes, de los cinco que conmemoran a los detenidos desaparecidos de Chillán, realizaron cerca de 25 miembros del Programa de Atención Integral en Salud y Derechos Humanos (Prais) del Servicio de Salud Ñuble, durante la tarde, evento que tuvo por objetivo mantener viva la memoria de quienes fueron asesinados durante el gobierno militar.
 
La jornada, que se desarrolló en total calma, para los asistentes tuvo un carácter de reivindicación, no solo de sus recuerdos, sino también de sus denuncias vigentes. “Nosotros luchamos junto a ellos, pero ellos cayeron, heroicamente. Dieron su vida por encontrar una vida social más pareja y por ello fueron acribillados, fueron masacrados. No estamos conformes con lo que hasta el momento ha hecho la Justicia, ya que aún hay torturadores y asesinos  plenamente identificados, pero que caminan libres”, comentó Luis Mora, uno de los asistentes.
 
Uno a uno iba agregando conceptos, recuerdos y palabras perdidas de algún panegírico inconcluso. Generalmente, quien hablaba era alguien cercano a alguna de las víctimas que recuerda cada memorial y cada lugar está asentado en una historia con vida propia.
 
Los estudiantes y el profesor
El primer punto de encuentro fue el memorial ubicado en la Población Purén, que recuerda a siete universitarios y un profesor, todos integrantes del Movimiento Izquierdista Revolucionaria (MIR), quienes fueron detenidos, asesinados o desaparecidos. Todos ellos tenían un asentamiento familiar en ese barrio de Chillán, razón por la que se escogieron sus calles para emplazar la piedra recordatoria.
 
“Yo conocía a cuatro de los compañeros de la Población Purén, a los tres hermanos Lagos (Sergio, Igan y Nelson) y a José Romero. Si bien todos ellos eran del MIR, cada uno era de estructuras distintas, uno -por ejemplo- era del movimiento estudiantil y otro ya estaba en el frente campesino, en San Fabián. Uno de ellos fue hallado muerto por unos campesinos de Tanilvoro, después de haber estado encerrado en el Regimiento  de Chillán; otro, cayó en Santiago y otro en Concepción, pero ellos todavía no aparecen. Otro de los que está en la lista es Nelson Espejo, que murió explosionado en Santiago”, recordó Víctor Yáñez.
 
 
El reloj de Weitzel
Rinaldo Velásquez fue torturado y exiliado a Noruega. “Yo me salvé porque alguien me dio una mano, pero yo debía estar entre ellos, mi nombre debería estar en estas placas”, dice este funcionario del DAEM, quien se quebró al tomar la palabra en el Puente El Ala, donde se estima que “acá mataron al 80% de los detenidos desaparecidos de Chillán, fueron camionadas de gente que traían desde la cárcel, desde el Regimiento, de las comisarías o de casas particulares para ser ejecutados, arrojados al río o enterrados cerca del puente”, dice.
Tal vez la historia más emblemática fue la que dejó al descubierto el panteón clandestino dice relación con un reloj. 
 
Patricio Weitzel, militante del Partido Radical Revolucionario,  le mostró a varios de sus amigos el nuevo reloj que su padre, el relojero Manuel Weitzel, le había fabricado con piezas de otros relojes, sobre la estructura de un antiguo y elegante Longiness. Era su orgullo.
 
Tras su desaparición, una mujer llegó con este artículo al taller de Manuel para que se lo arreglara. Como era de esperar, el experto lo reconoció y comenzó a interrogar a la mujer, quien pese a que trató de arrancar, fue perseguida por él. Finalmente, ella confesó que se lo sacaron a unos cadáveres encontrados en el lugar. Así fue encontrado Patricio, quien fue detenido por el padrino de su hija, el sargento de Carabineros Marquez Riquelme, quien murió años después, asesinado en el paso nivel del Parque Lantaño.
“Fueron muchos más los que murieron ahí y aún no han sido encontrados”, finalizó Velásquez.
 
 
El hallazgo
Fueron cuatro los cadáveres de detenidos desaparecidos que fueron hallados en el patio tres del Cementerio Municipal.
Se decidió hacer un monumento tras “hacer una exhumación de una fosa común y se encuentran a estos militantes de diferentes partidos. Lo importante es que la institucionalidad, representada por la Municipalidad de Chillán, admitía que en Chillán hubo detenidos desaparecidos”, explicó Marcelo Sigoña, sicólogo del programa Prais.
 
 
El homenaje
Finalmente, el recorrido terminó en el Parque de la Meditación, creado en 2006 por los arquitectos Rodrigo Aguilar, Miguel Cassasus y la licenciada en Artes Carolina Rojas.
Aquí están los nombres de todos los detenidos desaparecidos por la dictadura militar y año tras año es escenario de recordatorios y homenajes.